El valor insustituible del liderazgo senior en los momentos críticos de una organización.
Por Amílcar Bravo · Lectura de 6 minutos
Vivimos una época que premia la velocidad. Moverse rápido, iterar rápido, decidir rápido. Y hay virtud en ello. Pero hay una verdad que el entusiasmo por la rapidez suele olvidar: en los momentos que de verdad definen a una empresa, lo que salva no es la velocidad. Es el criterio.
Gen Silver es el nombre que empieza a darse a los líderes senior que llevan décadas tomando decisiones de peso. No es una etiqueta sobre la edad. Es una forma de nombrar algo que no se puede comprar ni acelerar: el juicio que solo deja el haber estado antes en la situación difícil.
Esta intuición, por cierto, tiene respaldo empírico sólido y desafía uno de los mitos más repetidos del mundo empresarial: que los fundadores jóvenes son quienes construyen las empresas más exitosas. Un estudio de investigadores del MIT, Northwestern University y la Oficina del Censo de Estados Unidos, publicado en American Economic Review: Insights, analizó datos administrativos de millones de empresas estadounidenses y encontró que la edad promedio de los fundadores de las startups de mayor crecimiento, el 0.1% más exitoso, es de 45 años, y que la experiencia previa en la industria específica predice, con mucha mayor fuerza que la juventud, las probabilidades de éxito (Azoulay et al., 2020). El mito del genio de veinticinco años no resiste el análisis de los datos: la excepción hace ruido, la regla es la experiencia acumulada.
La experiencia como forma de reducir riesgo
Cuando una empresa enfrenta un momento crítico, una crisis de flujo, una negociación que define su futuro, una decisión de reestructura, la entrada a un mercado nuevo, el costo de equivocarse se dispara. Ahí, la experiencia directiva no es un lujo: es una forma concreta de reducir riesgo.
El líder senior ya vio ese cruce de caminos. Reconoce las señales tempranas, sabe qué preguntas hacer antes de firmar, distingue el problema real del problema aparente. No garantiza acertar siempre, pero cambia radicalmente las probabilidades. Y en decisiones de alto impacto, mover las probabilidades lo es todo.
La velocidad te lleva lejos. El criterio decide si vale la pena el destino.
Lo que no se aprende en un tablero de indicadores
Hay conocimiento que vive en los datos y hay conocimiento que vive en la experiencia. El primero se puede consultar; el segundo se acumula. Leer a las personas en una negociación, sostener la calma cuando el equipo entra en pánico, saber cuándo insistir y cuándo soltar: nada de eso aparece en un reporte.
El psicólogo cognitivo Gary Klein dedicó buena parte de su carrera a estudiar precisamente esto: cómo bomberos, pilotos, enfermeras de terapia intensiva y otros expertos toman decisiones acertadas bajo presión de tiempo y alto riesgo, sin recurrir a un análisis exhaustivo de datos. En su investigación, documentada en el ya clásico Sources of Power: How People Make Decisions, Klein muestra que ese tipo de juicio experto no es intuición al azar, sino el resultado de años de exposición a situaciones reales que permiten reconocer patrones y simular mentalmente el curso de una decisión antes de tomarla (Klein, 1998). Es exactamente esa clase de conocimiento, tácito, ganado en la cancha y no en el aula, la que un director de empresa mediana rara vez tiene tiempo de desarrollar por sí solo, y que un liderazgo senior aporta desde el primer día.
Ese es el aporte del liderazgo senior a una organización joven o en crecimiento. No compite con la energía de los equipos nuevos; la complementa. Aporta la capa de juicio que evita que la empresa aprenda por el camino más caro, que es el de los errores que se pudieron prever.
Criterio disponible cuando se necesita
El desafío para la empresa mediana es de acceso. Incorporar de planta a un directivo de esa trayectoria pocas veces es viable, y muchas veces ni siquiera es necesario de tiempo completo. Lo que la empresa necesita no es una silla ocupada de forma permanente: es criterio experto disponible en los momentos que lo exigen.
Ese es el sentido de una dirección fraccional, un modelo que ha crecido de forma notable en años recientes conforme más ejecutivos senior optan por poner su experiencia al servicio de varias organizaciones a la vez en lugar de una sola (Yokoi y Bonsall, 2024). Poner experiencia senior al servicio de la empresa por el tiempo y el alcance que sus decisiones críticas requieren, sin la carga de una estructura que no le corresponde a su tamaño. Es acceder al criterio cuando importa, que es exactamente cuando más caro sale no tenerlo.
Porque al final, las empresas no se definen por la cantidad de decisiones que toman, sino por el acierto de las pocas que de verdad marcan su rumbo.
Referencias
Azoulay, P., Jones, B. F., Kim, J. D., & Miranda, J. (2020). Age and high-growth entrepreneurship. American Economic Review: Insights, 2(1), 65–82. https://doi.org/10.1257/aeri.20180582
Klein, G. A. (1998). Sources of power: How people make decisions. MIT Press.
Yokoi, T., & Bonsall, A. (2024, 2 de julio). How part-time senior leaders can help your business. Harvard Business Review. https://hbr.org/2024/07/how-part-time-senior-leaders-can-help-your-business
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